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9 de febrero de 2026

¿Por qué la gente pospone una cirugía que podría devolverle la vista?

Las cataratas nublan el lente del ojo. Con el tiempo, quien las padece ve el mundo como a través de un vidrio empañado. La cirugía para corregirlas es rutinaria, dura unos quince minutos y devuelve la visión casi siempre. Sin embargo, en México y en el resto del mundo, millones de personas viven con cataratas sin operarse. ¿Por qué?

Una explicación viene de la economía. Muchos productos funcionan como «bienes de experiencia»: no sabes qué tan bien te van a funcionar hasta que los pruebas. Un restaurante nuevo, una marca de shampoo, una cirugía que nunca has tenido. Con ropa o comida, el riesgo de probar es bajo. Con una cirugía ocular, la incertidumbre puede frenar. Esa duda lleva a consumir menos de lo que sería óptimo, incluso cuando la intervención es claramente benéfica.

En este trabajo, junto con Emilio Gutiérrez y Adrián Rubli, estudiamos el fenómeno con datos de un gran proveedor de cirugía de cataratas en la Ciudad de México. La situación es interesante porque la mayoría de los pacientes tienen cataratas en los dos ojos, pero pueden operar uno primero. Después de la primera cirugía, tienen información nueva: saben si el resultado les gustó, si la recuperación fue fácil, si realmente ven mejor. Esa información alimenta la decisión sobre el segundo ojo.

Usamos un modelo donde los pacientes miran hacia adelante. Consideran no solo el costo y el beneficio inmediato, sino también qué van a aprender y cómo eso afectará decisiones futuras. Aprovechando datos de los agentes de ventas que interactúan con pacientes potenciales, logramos separar cuánto pesa el precio y cuánto pesa la incertidumbre en sí misma.

Los resultados importan para política de salud. Comparamos dos estrategias con el mismo presupuesto. Una baja los precios. La otra invierte en publicidad persuasiva que reduce la incertidumbre («la cirugía funciona, miles de pacientes están felices»). La primera estrategia gana. Bajar precios genera más operaciones y más bienestar que convencer a la gente de animarse.

El hallazgo contradice un poco la intuición común. Cuando un producto se subutiliza, muchos piensan que la solución es educar al consumidor. En este caso, el dinero rinde más si se usa para hacer la cirugía más accesible directamente.

Para México, donde las cataratas son la principal causa de ceguera reversible, el mensaje es claro. Los subsidios directos a la cirugía pueden hacer más por la visión de los adultos mayores que cualquier campaña de concientización.

Este artículo está basado en investigación académica publicada. Para más detalles, visita la sección de Research. Paper: Eye-Opening Products: Uncertainty and Surprise in Cataract Surgery Outcomes, con Emilio Gutiérrez y Adrián Rubli (Revise & Resubmit, Review of Economics and Statistics).